
- Las ganadoras fueron: “Demonios blancos”, de la Universidad de Colima; “Don Juan o el convidado de piedra”, de la ENES unidad León, en Guanajuato; “Chat GPT define «Compasión»” de la Autónoma de Puebla y la Popular Autónoma de Puebla; “¿Qué sueñas, Macbeth?” de CasAzul; “Eterno A(hu)mor” de la Autónoma de Baja California, Campus Tijuana; y “Hogarito, de aquí soy (creo)” de la Universidad Veracruzana
- El Festival Internacional de Teatro Universitario (FITU) congregó a 8 mil 976 asistentes que disfrutaron de 84 actividades entre obras de exhibición nacionales e internacionales, multidisciplinarias y eventos académicos
La Ternura Radical del Festival Internacional Universitario (FITU) se sintió en su máximo esplendor durante la Ceremonia de Premiación y Clausura el 13 de septiembre en el Teatro Juan Ruiz de Alarcón, en la que se anunciaron las obras ganadoras de la Gran Final correspondientes a escuelas de Baja California, Colima, Estado de México, Guanajuato, Puebla y Veracruz; además de entregarse el Reconocimiento “Luisa Josefina Hernández” a la docencia teatral a David Olguín y Óscar Armando García Gutiérrez, con lo que concluyeron los 11 días de fiesta en las que se reunieron 8 mil 976 asistentes para disfrutar de 66 propuestas escénicas nacionales e internacionales.
“La razón de ser que perseguimos desde el primer día en que iniciamos la construcción del festival que hoy concluye fue pensarlo y vivirlo desde el concepto de la Ternura radical. Una idea que compartimos desde su inauguración y que nos convocó a pensar y trabajar desde la consideración del otro, desde la posibilidad de mirarnos y reconocernos en un proceso colectivo”, compartió desde el escenario Juan Meliá, director de Teatro UNAM.
Durante la edición número 33 del FITU, del 3 al 13 de septiembre, se realizaron 60 eventos que incluyeron 84 actividades como 25 obras en competencia para 2 mil 942 espectadores; 12 obras en exhibición provenientes de México, Chile, España y Argentina, que ofrecieron 29 funciones ante 4 mil 277 espectadores; 6 espectáculos multidisciplinarios con 12 funciones para 941 espectadores; además de 6 eventos académicos con 7 actividades en las que participaron 282 asistentes y 9 talleres con 94 participantes.
Al respecto, el director subrayó la capacidad del Festival para generar comunidad y acompañar trayectorias, por lo que “la principal aspiración hacia los años por venir es seguir siendo necesario: escuchar las búsquedas de las nuevas generaciones, acompañarlas y, al mismo tiempo, seguir encontrando y formando públicos para quienes aquello que sucede en los escenarios pueda converstirse en parte de su vida y adquirir un valor profundo”.
La ceremonia fue conducida por Azul Erendira, Hann, Jimena, Leonardo, Sara y Sof de la Comitiva de encuentros del proyecto Apuntes, un programa de la Cátedra Bergman y Teatro UNAM habitado por estudiantes y egresadas de las dos escuelas de teatro de la UNAM que a lo largo del año reflexionan sobre las clases, las artes escénicas y el futuro desde su mirada, jóvenes que se encargaron de presentar cada uno de los proyectos participantes en la Gran Final, además de compartir un video para rememorar todo lo vivido en estos días.
El momento más esperado de la noche fue la revelación de las obras ganadoras, comenzando por la categoría A. Nivel Bachillerato, cuyo jurado de esta fase de la competencia estuvo integrado por Hasam Díaz, Enara Labelle y Antonio Peña, en la cual fue elegida “por la pertinencia temática, la honestidad escénica y el cuidado de la colectividad”: Demonios blancos de Martín Quetzal, dirigida por Héctor Castañeda Arceo, de la compañía Orión en la frente, de la Universidad de Colima. La obra contó la historia de un adolescente que enfrenta la incomprensión, el rechazo y la violencia simbólica de una sociedad incapaz de mirar la diferencia con empatía.
En la categoría B. Licenciatura sin especialidad en teatro, el jurado conformado por José Emilio Hernández, Adriana Morales y Adrián Aguirre seleccionó la puesta en escena Don Juan o el convidado de piedra, de Jean-Baptiste Poquelin Molière, dirigida por Gemma Quiroz, del Grupo de Teatro Representativo de la Escuela Nacional de Estudios Superiores (ENES) unidad León, en Guanajuato, “por abordar un clásico con arrojo, comunión y juego”. El montaje estuvo basado en la versión de Molière del texto El Burlador de Sevilla de Tirso de Molina y cuenta la historia de un caballero de noble linaje que, confiado en su posición social y su aspecto agraciado, da rienda suelta a sus desenfrenados instintos amorosos seduciendo a cuanta joven ven sus ojos.
En la categoría C. Escuelas profesionales de teatro, la ganadora de la subcategoría C1. Montajes estudiantiles dirigidos por estudiantes fue Chat GPT define «Compasión» de Mario Gutiérrez y Valeria Espina, dirigida por Isaac Parra (Nox Isaac), de la compañía Mi abuela sabe hacer helado, proveniente de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP) y la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (UPAEP). Fue seleccionada por el jurado integrado por Juan Carlos Franco, Elizabeth Pedroza y Eduardo Candás “por la colaboración entre dos instituciones de distinto perfil en busca de un discurso significativo, resaltando la resolución escénica para visibilizar la competitividad del mundo capitalista”. La obra se desarrolla en un call center en donde la rutina de los asalariados se altera tras la llegada de un nuevo miembro a la empresa: una inteligencia artificial que toma el control de la oficina.
La subcategoría C2. Montajes estudiantiles dirigidos por docentes, que tuvo como jurado a Gabriela Ochoa, Alfonso Cárcamo y Yoalli Malpica, eligió a la puesta en escena ¿Qué sueñas, Macbeth?, de William Shakespeare, en adaptación de Vanessa Vázquez Ríos, dirigida por Guadalupe Damián, del grupo Delirio Colectivo de CasAzul Escuela de Artes Escénicas y Audiovisuales, en Tlalnepantla, Estado de México, el cual presentó una versión de Macbeth que sucede dentro de una terrible pesadilla y que obliga a mirar de frente los estragos de la tiranía e invita a preguntarse quién tiene el poder de acabar con la estructura que lo mantiene.
En la subcategoría C3. Montajes de personas egresadas el jurado conformado por Víctor Hernández, Michelle Menéndez y Zaira Concha falló a favor del unipersonal Eterno A(hu)mor, de Lízbeth Félix, dirigida por Karen Covarrubias, de la compañía Espacio Invisible de la Escuela Universidad Autónoma de Baja California, Campus Tijuana. Esta propuesta fue sobre una payasa romántica que habita su propio universo emocional y sin pronunciar una palabra, su cuerpo, gestos y música revelan los anhelos, contradicciones y aprendizajes que acompañan la búsqueda del amor y la construcción de la identidad.
Por último, en la categoría C4. Montajes para la niñez el jurado integrado por Phanny Molina, Edaena Mata y Patricia Gutiérrez eligió “por la integración de sus recursos simbólicos y lenguaje escénico, conexión con el público, trabajo actoral y la complejidad sin condescendencias de la propuesta” a Hogarito, de aquí soy (creo), de Chikle y pega teatro, bajo la dirección de Pedro Martínez, de la Universidad Veracruzana. En la historia, Rulo viajó cargando una casa sobre los hombros en busca de un lugar donde quedarse; entre humor tierno y clown guió una travesía sobre aprender a cargar, soltar y pertenecer.
Previamente se entregaron 14 menciones especiales para reconocer los ensamble vocales, actorales y escénicos, así como las actuaciones destacadas, entre otros rubros, a las obras provenientes de la Universidad de Guadalajara/Preparatoria 10, Escuela Preparatoria Oficial N°164 “Ignacio Manuel Altamirano”, Universidad de Colima, Universidad Autónoma Metropolitana, Tecnológico de Monterrey Campus Estado de México, Escuela Estatal de Teatro de San Luis Potosí, Yerevan State Theatre and Film Institute, Gyumri Branch, Colegio de Literatura Dramática y Teatro de la Facultad de Filosofía y Letras. Facultad de Arquitectura; Universidad de Guadalajara, Centro Universitario de Arte, Arquitectura y Diseño; Pontificia Universidad Católica de Chile, Universidad Autónoma del Estado de México, Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo y Centro Dramático de Michoacán.
Otro emotivo momento se vivió durante la entrega del Reconocimiento “Luisa Josefina Hernández” a la docencia teatral, el cual lleva el nombre de una mujer disruptiva que cuestionó los cánones de su época, fue autora de más de 50 obras de teatro y contagió su pasión a lo largo de 40 años dedicada a la enseñanza, instaurado desde 2020 como parte del FITU para agradecer a quienes con sus consejos, trabajo, sapiencia, enseñanzas y quehacer han guiado a las nuevas generaciones.
En esta ocasión fue entregado por el Centro Universitario de Teatro (CUT), en manos de su directora Emma Dib, a David Olguín por su destacada trayectoria en la docencia teatral y su invaluable labor en la formación de generaciones de creadoras y creadores escénicos.
“Si algo me enseñó el teatro fue a pensar y a reconocerme en la dimensión del otro. Saber que necesito de otro para expresarme, saber que el teatro es el arte de la persona, que es el lugar privilegiado para conocer el comportamiento humano, que somos comunidad. El teatro, en pocas palabras, me humanizó”, expresó David Olguín, quien también agradeció a las personas que conoció en la escuela y a los que consideró sus mejores maestros: las generaciones de estudiantes.
Mientras que, por parte del Colegio de Literatura Dramática y Teatro de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM el docente Óscar Armando García Gutiérrez recibió el premio en manos de la directora Iona Weissberg, quien destacó que el galardonado fue alumno de Luisa Josefina.
“Durante mis cursos aprendí a ser severo conmigo y cordial con mis alumnos, fue otra manera de desglosar las enseñanzas del maestro Héctor Azar. Pensar que por mis cursos han pasado un número inimaginable de alumnos, y que muchos de ellos, me enorgullece saberlo, se han incorporado a las filas del teatro mexicano…a otros no los he vuelto a encontrar, es el destino de la docencia. Mi deseo muy genuino es que si no se dedicaron al teatro por lo menos se hayan convertido en ciudadanos responsables y comprometidos con su comunidad. La enseñanza del teatro permite ofrecer las suficientes herramientas humanísticas para cumplir este deseo”, señaló García Gutiérrez, quien dedicó el premio a sus profesorxs, colegas y a quienes lo acompañaron en esta tarea desde su entorno familiar.
El Festival concluyó con la confianza de que esta edición haya sido el semillero para pensar en la esperanza y hacerle frente a este mundo con tantos retos enfrente y tras los gritos de ¡Viva el FITU!, las aproximadamente 400 personas congregadas en el Teatro Juan Ruiz de Alarcón corearon el tradicional Goya Universitario.
Para conocer más detalles sobre las obras ganadoras se puede consultar la página de Teatro UNAM y las redes sociales de @TeatroUNAM y del @festival.teatrounam.