Sentarse parece un gesto simple, sin embargo, pocas acciones revelan tanto sobre una cultura como la manera en que dispone el cuerpo en el espacio. La altura de un asiento, sus materiales, su cercanía con el suelo, la postura que exige o el contexto donde aparece hablan de formas de convivencia, de ideas sobre el descanso, el trabajo, la autoridad, la intimidad y el tiempo.