
- Con la adaptación de Maribel Carrasco y la dirección de Mario Espinosa, esta obra escrita hace 130 años por Alfred Jarry, muestra los excesos del poder y el autoritarismo, vigentes en cualquier época
- El emblemático proyecto itinerante de Teatro UNAM reafirma su vocación nacional con una nueva generación de intérpretes provenientes del Estado de México, Sonora, Morelos y la Ciudad de México, seleccionados por convocatoria nacional y una exhaustiva audición
- El montaje se presentará a partir del 18 de abril, los sábados y domingos a las 11 horas en la Explanada de la Fuente del Centro Cultural Universitario; además, recorrerá escuelas, plazas públicas y festivales a lo largo de 10 meses
La Dirección de Teatro UNAM celebra su producción número 30 del Carro de Comedias con el montaje Ubú Rey, del dramaturgo francés Alfred Jarry, adaptación de Maribel Carrasco, bajo la dirección de Mario Espinosa, cuyo arranque tendrá lugar el 18 de abril en la Explanada de la Fuente del Centro Cultural Universitario. A 130 años de su estreno original en París, el emblemático proyecto de teatro itinerante de la UNAM retoma este clásico sobre el poder y el autoritarismo para situarlo en diálogo con el presente e interpelar la responsabilidad colectiva.
Con casi tres décadas de trayectoria, el Carro de Comedias de la UNAM, que inició su primer recorrido en 1998, no solo acerca el teatro a públicos diversos, sino que constituye una plataforma formativa para jóvenes profesionales de las artes escénicas. Con el estreno de Ubú Rey, apoyado por la Fundación UNAM, se reafirma esta vocación, al tiempo que propone una experiencia escénica crítica y contemporánea para todo el público que acuda a verla de forma gratuita en el Centro Cultural Universitario, principal lugar de presentaciones, o bien en escuelas, plazas y festivales.
Como cada año, el elenco (responsable también del montaje y desmontaje del escenario itinerante que lleva las funciones a distintos espacios públicos), fue seleccionado mediante convocatoria abierta y audiciones a nivel nacional. Este 2026, el grupo reúne intérpretes de diversas regiones y formaciones: Santiago Alfaro, Valeria Becerril y Alejandra Piastro, de la Ciudad de México, egresados del Centro Universitario de Teatro de la UNAM; Edwin Bool, de Hermosillo, Sonora, formado en la Escuela Nacional de Arte Teatral del INBAL; Víctor Villagrán, de Cuernavaca, Morelos, del Centro Morelense de las Artes; y Nahomi Roldán, de Tepotzotlán, Estado de México, de la Universidad Veracruzana.
La obra sigue el ascenso del Padre Ubú, quien, incitado por la ambición de Madre Ubú, asesina al rey de Polonia para usurpar el trono e instaurar un régimen sostenido por la violencia, el miedo y decisiones arbitrarias. Frente a esta tiranía, el príncipe Bugrelao encabezará una rebelión para recuperar el reino, la cual plantea una pregunta crucial:
¿hasta dónde puede llegar quien se aferra al poder y qué papel juegan quienes lo permiten?
La adaptación de Maribel Carrasco parte de una lectura que reconoce en Ubú una figura que atraviesa épocas y contextos. “Ubú Rey es un arquetipo universal que evidencia los excesos del poder y su dimensión grotesca”, señaló. Para la dramaturga, la pregunta que guía esta versión es inevitable: “¿Todos podemos ser Ubú?”. En ese sentido, explicó que la adaptación buscó concentrar la acción sin perder el pulso del absurdo ni la potencia del texto original, tomando decisiones que permitieran sostener la historia con solo seis intérpretes en un espacio abierto, reforzando el juego escénico y las transiciones entre personajes.
“Es un proyecto escénico pertinente y necesario, pues este es un texto que refleja sin cortapisas, los excesos y el desmedido abuso que genera el poder en el ser humano. Ubú Rey es un arquetipo universal de todos los tiempos. Esa es la genialidad de Alfred Jarry al haber creado no solo esta historia, sino a este gran personaje que representa una metáfora emblemática sobre lo grotesco del autoritarismo y la concentración del poder, en todas las épocas, y por supuesto en la actualidad”, expuso Maribel Carrasco.
Dirigida por Mario Espinosa, con la asistencia de Marina Vera, la obra apuesta por una relación directa con el presente y con el espacio público, ya que es un texto que “ha recobrado una potencia sorprendente; la realidad ha rebasado a Jarry, vivimos en sociedades cada vez más cínicas, como sus dirigentes. La obra resuena porque nos confronta con nuestra propia responsabilidad”. Además, precisó que existe un trabajo de síntesis y de adaptación al mundo actual y a las condiciones del Carro, con una duración acotada, ausencia de recursos técnicos convencionales y una relación frontal con el espectador que exige un lenguaje integral donde cuerpo, voz y ritmo sostienen la experiencia escénica.
Para Mario, su participación en el Carro de Comedias representa un regreso significativo a la UNAM, institución en la que se formó, fue docente y dirigió el CUT, por lo que describió esta experiencia como un reencuentro con su alma máter: “El Carro me entusiasma porque es un proyecto realmente hermoso y me encanta el teatro de calle. Es relevante para quienes lo hacemos y enriquecedor para lxs jóvenes de las distintas escuelas que participan, incluso para quienes no son elegidos porque se enfrentan a un proceso complejo”.
Por su parte, Mauricio Ascencio, a cargo del diseño de escenografía y vestuario, explicó que la propuesta partió de la necesidad de amplificar el espacio del Carro de Comedias, lo que lo llevó a trabajar con estructuras visibles que revelan su propio mecanismo y así evidenciar el andamiaje como metáfora del poder: un sistema expuesto, frágil y en constante tensión. Al respecto, comentó: “Me parecía súper importante que fuera un elemento fácil de armar y que tuviera muchos niveles para producir el juego en el interior. El espacio se configuró como una estructura precaria, hecha con elementos como andamios y partes del propio carro (llantas y remolque) que se integran al discurso visual para subrayar ese carácter ‘maltrecho’ que dialoga con la idea de un poder desgastado”.
En cuanto al vestuario, señaló que se diseñó bajo una lógica de neutralidad que permite a los actores transitar entre múltiples personajes, reforzando la noción de juego escénico. A partir de una paleta básica de tonos crudos con acentos en negro y rojo, construida con materiales como mantas intervenidas y gabardinas, buscó simplificar la estética y evidenciar que no se trata de una representación realista, sino de un juego dentro del propio universo de la obra. Esta elección también apunta a desdibujar la idea de un poder fijo, insinuando que puede cambiar de manos en cualquier momento, mientras que los elementos rojos, como dianas, refuerzan la noción de un destino ya marcado.
La música original y el diseño sonoro, correspondiente a Cristóbal MarYán, se construyó a partir de un proceso colaborativo con el elenco, en el que las capacidades instrumentales de cada intérprete determinaron la composición, a partir de la cual, el diseño sonoro encuentra un registro cercano a lo percutivo y a lo popular, con ecos de pregón, cantina y trabajo coral, en diálogo con el espacio abierto donde se presenta la obra. “Tenemos percusiones desde platillos y tarola, hasta garrafones de agua tocados como instrumento de percusión; también hay trompeta, melódicas, acordeón y un violín; además, estamos usando los megáfonos en ciertos momentos como recurso sonoro”, detalló.
El movimiento escénico, diseñado por Marcela Aguilar, partió de un trabajo físico sostenido que preparó al elenco para las exigencias del formato itinerante. El proceso inició con entrenamiento corporal y acondicionamiento, para después derivar en exploraciones que se fueron acercando al universo de la obra y a la construcción de los personajes. “Lo que intentamos es definir físicamente con precisión cada uno de los personajes, para que su comportamiento corporal sea distinto y el espectador los pueda identificar ante la ausencia de recursos como la iluminación teatral; por lo que el cuerpo, la voz y el vestuario se vuelven fundamentales para la claridad narrativa”.
Ubú Rey, del poeta, dramaturgo y novelista Alfred Jarry (Francia, 1873-1907), podrá disfrutarse durante el primer semestre del año del 18 de abril al 28 de junio de 2026 los sábados y domingos a las 11 horas en la Explanada de la Fuente del Centro Cultural Universitario, justo frente a los recintos teatrales; salvo los días que se encuentre de gira, por lo que se invita a consultar su programación en la página www.teatrounam.com.mx y las redes sociales de @TeatroUNAM. Por su parte, los estudiantes de la UNAM y otras escuelas, así como habitantes de distintos estados del país, podrán presenciarla durante sus funciones itinerantes, o sus participaciones en festivales, las cuales comenzarán en la Fiesta del Libro y la Rosa, en donde se ubicará en el Estacionamiento 3 del CCU del jueves 23 al domingo 26 de abril a las 11 horas; mientras que el 30 de abril se presentará en la FES Zaragoza como parte de Circuitos CulturaUNAM.